Club del Dogo
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Dr. Antonio Norez Martinez
Club del Dogo
2020
Viernes 21 de agosto del 2020

Estructura y función en dogos argentinos. Artículo del Presidente del Club del Dogo Argentino Dr. Fernando Miguel Centurión.

Dogo Argentino. El Club irá subiendo artículos y videos de interés sobre nuestra amada raza.


Dogo Argentino:¿Estructura o funcionalidad?

 

Estructura y funcionalidad en el Dogo Argentino ( o cómo hacer para que algunos entiendan que una cosa sin la otra no sirve…)

 

Punto1. Introducción.

 

El presente ensayo o escrito fue originalmente preparado, para un pedido que me hicieron para la reedición del libro “El Dogo Argentino por su Creador”, luego lo fui actualizando tanto para algún artículo a presentarse en el extranjero, como luego  para ser presentado en una charla/ debate con jueces, criadores, cazadores y propietarios de esta, nuestra única raza nacional.

 

El tema que voy a tocar, creo que es un tema  que nos compete a todos, pero está  pensado y enfocado por sobre todas las cosas para criadores de dogo argentino.

 

En principio vamos a recordar que el dogo argentino fue creado con un fin y un propósito, que era ser un perro de caza mayor para combatir los depredadores que acechaban el campo argentino, esta debería ser su función. Y en cuanto a esto no existen dudas, fue creado para eso, su estándar precedió al dogo, su creador, Dr. Antonio Nores Martínez, lo pensó así antes de existir. El dogo argentino es uno de los pocos ejemplos en el mundo cinófilo donde el estándar precedió a la raza. Y siempre teniendo en cuenta la función fue creado para … no es que se tomó un grupo de animales homogéneos que se usaba para… y en base a eso se estandarizó la raza. Es importantísimo tener este punto en claro por más que suene repetitivo.

 

Creo que cualquier raza en el mundo cuando abandona la función, va dejando de ser un poco el perro que era.

 

Como en todas las razas existen varios grupos de criadores en nuestro querido dogo argentino también, sin absolutismos ya que no creo en eso, los enumeraré:

 

Uno sería el del criador que vela por cumplir a rajatabla lo que dice el estándar en cuanto a su estructura.

Aquí no me voy a meter demasiado en el tema pero cuando hablo de estándar(1), modelo base, creo que uno debe guiarse por el que fue confeccionado por el creador de esta raza, un conocimiento profundo de ese estándar nos va a decir el por qué el dogo tiene la estructura que tiene, y por qué se usaron las razas que se usaron en su creación, y ese porqué es muy simple, ese porqué es su función, todo en el dogo argentino está pensado por y para su función; el dogo fue confeccionado para eso, para la caza mayor, no como un simple perro de presa que corre detrás del galgo o mestizo de turno como quieren hacernos creer algunos, el dogo argentino fue hecho para encontrar a través de olfato, a través de su venteo, a la presa de turno, y como defensor de nuestros campos, no sólo poder alcanzarlo sino poder entreverarse en una lucha con esa presa, e intentar batirlo al menos aguantarla hasta la llegada del cazador.

 

  1. Gracias a Dios, el estándar que nos rige hoy y que reemplazó al de 1999, sigue en todo sentido los criterios del creador, Dr. Antonio Nores Martínez, esa vuelta a la esencia fue producto del trabajo de muchos criadores y jueces de nuestra amada raza, pero principalmente a la gestión de la Comisión del Club del Dogo Argentino “Dr. Antonio Nores Martínez”, presidida en ese momento por el Dr. José Luis Forlla ( y de la que orgullosamente puedo decir que formé parte), sin la voluntad y el trabajo de ese grupo de personas desde el club oficial y a través de nuestra FCA, hubiera sido imposible.

 

Bueno, ese es el ideal del criador para mí,  y digo para mí, porque van a existir varios tipos distintos de criadores, todos respetables por supuesto:

 

Estará también el que siga el perro de moda y el perro que gana en pista y quiera enfocarse a criar de esa manera para lograr similares éxitos,  o sea se autoproclamarían seguramente “criadores por estructura” aunque la realidad los lleve a seguir el dogo de moda, el dogo ganador, y aquí evidentemente no interesará demasiado la función.

 

Y por último,  los menos, serán, los que se dedicarán pura y exclusivamente a criar dogos funcionales, perros de trabajo, ¿por qué los diferencio del primer grupo? Porque para el que cría por temperamento cualquier raza, y no sólo en el  dogo sucede, a la persona que cría por trabajo le interesará más llegar al fin, a la función del perro, que si el perro reúne efectivamente todos los puntos descriptos en el estándar.

Entonces, poco importará, si el perro tiene dos manchas o más, si no tiene angulaciones, si tiene la grupa alta, si la cabeza no es del todo típica, etc.

Pero seguramente tendrá los mejores perros funcionalmente hablando (olfato, perro atlético y  los que mejor agarren y aguanten los embates del depredador)

 

Todo esto nos lleva al meollo del tema, o al tema en sí: el dogo de exposición y el dogo de trabajo, del que tanto hablan muchos.

 

Esta separación entre perros de exposición y perros de trabajo, entre estructura y funcionalidad si se quiere, obviamente no es sólo un problema en el dogo argentino, numerosas son las razas que tienen este mismo problema y  se dividen de esta forma.

 

Como ejemplos fáciles y típicos podemos encontrar el setter inglés o el mismísimo ovejero alemán, en ambas razas las diferencias entre perro de trabajo y perro de exposición son grandes.

 

Bueno, quizás para enfocarnos más en el tema en cuestión podríamos tirar algunas  máximas quizás algo llamativas o hasta polémicas para algunos y realistas para otros. Esto siempre dependerá de la óptica de quien sea el interlocutor de turno, o lector en este caso, por ello, vamos a intentar hoy acá plasmar algunas ideas a través de estas máximas y en su caso debatirlas si es que no estamos del todo de acuerdo.

 

Punto 2. Un dogo argentino sin funcionalidad. ¿es un dogo argentino?

 

La  primer máxima  sobre el tema que nos incumbe hoy, sería en todo caso:

 

Un dogo sin funcionalidad no es un dogo.

 

Y la pregunta para debatir sería entonces: (para ponerlo un poco más light)

 

Un dogo argentino sin funcionalidad. ¿Es un dogo argentino?

 

Empezaremos desde la máxima: un dogo argentino sin funcionalidad no es un dogo argentino.

 

¿Puede ser tan así?

 

 Alguno me va a decir que es una barbaridad lo que estoy diciendo, que entonces cualquier perro blanco sería un dogo si tuviera carácter, que por eso los cazadores no se fijan en la estructura de un dogo, que hay perros cazadores hijos de perros campeones que nunca fueron al campo, que… un largo y aburridísimo bla bla de justificaciones para neutralizar una máxima que a primera vista no parecería tan lejana a lo que, al menos lógicamente, debería ser.

 

No nos confundamos: la funcionalidad debe estar atada a la estructura en el dogo argentino, esto sucede siempre en las razas de caza, su estructura está atada de pies y manos a la funcionalidad, que nos quede en claro que está fuertemente ligada   y que esto significa que sin funcionalidad, la estructura lamentablemente no nos va a servir más que para sacar una buena foto al perro o exhibirlo o mejor aún, ganar algún título para colgar en el living de casa y vender graciosos cachorros a un muy buen precio.

¿Y eso está mal? dirá alguno. No sé si está mal del todo, es más depende mucho del conocimiento o no de la raza que tenga esa persona, creo que cuanto más conocimiento uno tiene, más obligaciones le caben, no me voy a poner en juez de la conciencia de cada criador pero, cualquier criador de dogo argentino que se digne de ser un guardián y protector de la raza y eso deberíamos ser-tengámoslo en claro-, y no un simple fabrica perros, debería estar atentísimo a la funcionalidad,  y esto lo vemos, seleccionando al menos, temperamento por supuesto, el temperamento acorde a lo que va a ser usado y para ello , claro, debería ser testeado, no me sirve que un dogo gruña a un jabalí porque lo vea en la tele, o atrás de una reja, me sirve un dogo que no dude en su mordida aunque fuera baqueteado en el fragor de la lucha.

 

Y digo temperamento al menos porque trabajar la funcionalidad no es sólo trabajar temperamento: el dogo, como dije antes fue creado para buscar ( ventear ), perseguir (más de fondo que de velocidad, pero nunca debería confundirse esto con ser lento, por ello no debe ser nunca un perro pesado y que no sea atlético) y hacer presa ( por eso debe poseer un gran agarre, una gran boca como diríamos los dogueros), trabajar en todo eso sería trabajar en la funcionalidad, pero por supuesto la base sería el temperamento, porque sin temperamento no tendríamos dogo argentino.

 

 En síntesis: una buena naríz, una excelente estructura y temperamento a prueba de todo. Eso sería lo buscado en un dogo argentino de trabajo.

 

Detengámonos al menos un momento en el temperamento, y su importancia   para el criador, tengamos en cuenta cosas importantes, en orden de prioridad para cuando llegue la hora de seleccionar un ejemplar:

 

1) lo más importante : su sociabilidad con los seres humanos

 

2) lo segundo más importante: que sea valiente, que no dude en el fragor de la lucha

 

3) en tercer lugar: su sociabilidad como perro de jauría que debe ser

 

4) y como último punto, importantísimo por supuesto, su sociabilidad con otros animales domésticos.

 

Por supuesto que a la hora de selección de un ejemplar de excelencia para la cría, deberíamos ponernos como meta reunir los cuatro puntos.

 

Ahora volvamos con el tema de este ensayo, la funcionalidad y su conexión con la estructura.

 

No querramos hacer prevalecer  en nuestro discurso que en nuestra crianza prevalece la estructura como excusa para justificar que criamos ejemplares que hace generaciones no ven un jabalí, y si lo ven, miran hacia otro lado, tengamos tanta autocrítica en la falta de funcionalidad o carácter para algunos como si viéramos un prognático, un sarco, un monorquídeo o un demodéctico… aunque sea intentémoslo…

 

El temperamento es genético, ante esto, alguno dirá: que está comprobado que se puede enseñar a cualquier dogo a cazar, que cualquier dogo argentino muerde tarde o temprano, etc. Quizá sea cierto, lo podemos trabajar pero, realmente NO es lo mismo, no es lo mismo trabajar un perro sin temperamento de perro de caza, y ponerle el gamulán de que “va al frente”, que seleccionar perros hijos, nietos y bisnietos de otros perros seleccionados y trabajados en la función, los porcentajes de ejemplares que cumplan la función para la cual fueron creados por Nores Martínez van a cambiar abruptamente, se los aseguro.

 

El temperamento lo debemos trabajar a través de la función, no es lo mismo que trabajemos perros de agarre, que perros que encierren todas las características funcionales que debe poseer un dogo argentino.

 

Hay algo que es claro, el Dr. Antonio Nores Martínez  nos hablaba de un “perro ágil, más de lucha que de velocidad”, de un dogo  “que ventee arriba como el Pointer” y “que bata el monte en silencio”, nos explicaba el por qué de un perro de talla media  y ponía la valentía del dogo como valor supremo.

 

La valentía como valor supremo, eso es lo que debemos ver, tan importante como aprendernos de memoria los defectos descalificatorios (2)…tan importante como el blanco inmaculado, la boca completa o los ojos oscuros.

(2)Aprenderlos de memoria no sólo para observarlos en el perro de enfrente, lo más importante es observarlos y seleccionarlos en casa propia, hay cosas que por más que se arreglen o disfracen están allí, dominantes para ser pasadas a futuras generaciones  por eso el auto engaño no es bueno ( y el engaño a terceros peor!)

 

Pero a pesar de ser tan claro el porqué del dogo argentino, el porqué de su creación, veo que la mayoría de los criadores, sigue parado en la baldosa de la estructura (3) y “si puede tener carácter mejor…”, y ahí a mi entender, es donde se equivocan…

(3) no voy a entrar a polemizar como debería ser, al menos no en este ensayo, ya que para eso tenemos el estándar como guía de lo que debería ser.

 

 Si no se tiene carácter, si no trabajamos en la función no estamos criando dogos argentinos, no estamos criando quizá ni siquiera un perro de Grupo 2- porque todos los perros del Grupo 2 también tienen carácter-, quizá hasta estamos pidiendo que pongan al dogo en perros de compañía y silloneros anónimos… por dios… y es así, se los aseguro…

Y no porque esté en contra del dogo sillonero, me parece perfecto que cualquier dogo cazador o no termine sus días sentado en el living de la casa…

 

¡Qué panorama! ¿Todo es tan  negativo entonces? No.

 

También he visto en estos últimos años que el otro sector, el que trabaja diariamente por tener perros funcionales, no sólo ha aumentado su número de adeptos tanto a nivel nacional como en el extranjero, sino que ha insistido tanto en el trabajo por la función de nuestro querido dogo argentino, única raza nacional reconocida por la FCI, que por medio de proyectos y reglamentos de funcionalidad se ha instalado, gracias a dios, en el seno del club hoy día, e incluso internacionalmente (4) y esto es terriblemente positivo para la raza, al menos seguimos dando lucha y lo más positivo de esto, que al contrario de muchos de los que crían sólo por la estructura, los defensores de la funcionalidad han priorizado su selección también… haciendo pesar mucho más que antes la  estructura en sus planes de cría( ¡!!! ) usando incluso perros triunfadores en pista para mejorar la estructura de sus cazadores y eso ¡es una estupenda noticia para que lentamente tengamos devuelta al dogo que alguna vez soñó y logró Antonio Nores Martínez!

(4) esto ayuda a la raza a mantener las funciones zootécnicas para  las que fuera creada.

 

 

Punto 3 Un dogo argentino sin estructura. ¿es un dogo argentino?

 

En cuanto a este punto la respuesta parecería, mucho más fácil ¿no?

¿De qué está hablando este tipo?- dirá alguno

 

En este caso, obviamente  la máxima sería:

 

Un dogo argentino sin estructura no es un dogo argentino.

 

Y la respuesta, aparentemente, mucho más fácil y lógica. Todos diríamos al unísono   ¡es cierto!!! Y coincidiríamos en que… si no parece un dogo argentino, no es un dogo argentino… ¿cabe alguna duda sobre esto?

 

A prima facie pareciera que no, pero como siempre le busco una vuelta de tuerca más, yo diría que sí.

 

Muchas dudas, por empezar, convengamos que no todos parecieran ver de la misma manera a  un dogo argentino a primera vista para efectuar el mismo análisis sobre tal o cual perro.

 

O sea no todos tienen el mismo dogo argentino en su cabeza. Y eso es lamentable, al menos hoy, la información está al alcance de la mano de todo el mundo, es mucho más fácil instruirse en la cuestión.

 

Y acá no hablo de prioridades, armonía, balance, sustancia, hueso, cabeza, expresión, hocico, maseteros, color, forma de ojos, pecho antepecho, línea superior, manto, angulaciones, etc. Las prioridades y enfoques de cada criador desde el estándar pueden ser disímiles pero siempre desde el estándar… en consecuencia…

 

Todos deberíamos ver el mismo dogo…

 

 En lo personal creo que muchos quieren hablar y de hecho lo hacen, sin esta información. Es como querer hablar sin saber las diferencias entre lo que es una consonante o una vocal… seguramente podrán hablar ( vaya uno a saber cómo),  pero la información básica faltante en algún momento va a ser que estén bastante distantes de lo que es hablar o al menos, no van a poder hacerse entender muy bien.

 

Seguramente, por mi estado febril de los últimos días hoy parecerá que estoy así y algunos no entenderán.

 

La estructura es fundamental en un dogo argentino, y sobre todo si lo consideramos desde su función, por ello debe ser un perro atlético. Fue creado para una función, nació para su función.

 

Empecemos por la cabeza:

 

Cráneo convexo por el relieve de los músculos masticadores: para la función de perro de presa. Por lo cual también hace hincapié en maxilares fuertes, o en que el occipucio no debe hacer nunca relieve, pues “los potentes músculos de la nuca lo borran por completo”.

 

Hocico ligeramente hacia arriba, cóncavo, propio del perro de gran olfato, es claro que hay una interacción funcional: el ventear alto.

 

Ventanas nasales bien amplias (fundamental en perros cazadores y de trabajo)

 

Orejas, deben presentarse cortadas siempre. Funcionalmente, para no ofrecer presa fácil en la lucha. (el tema orejas da casi para un ensayo exclusivo, por lo que  lo trataré  como corresponde oportunamente)

 

Labios: bien arremangados, tirantes de bordes libres. Nunca péndulo. Y su creador nos aclara por qué se exige el labio corto “para que cuando el perro está haciendo presa, pueda respirar también por la comisura labial posterior”

 

Cuando nos habla del cuello, nos pide un cuello grueso, arqueado pero especialmente  “con la piel de la garganta muy gruesa”, “no tirante”, para explicarnos que esa elasticidad de la piel del cuello es fundamental para que la garra o el colmillo del adversario sólo hiera el cuero.

 

El pecho, visto de frente, el esternón debe rebalsar hacia abajo los codos y nos explica “siendo el dogo argentino un perro de trabajo y lucha es obvio destacar la importancia de un pecho profundo y amplio, por la importancia que tiene la respiración en el perro)

Obviamente todo esta teoría en un perro sin trabajo no tiene sentido y lamentablemente se va perdiendo.

Por eso el famoso y fundamental PXM +gimnasia funcional del que escuchamos tantas veces.( padre x madre más gimnasia funcional)

 

Las angulaciones serán las de un perro normotipo, con buen alcance, no nos sirve un perro que mueva balanceado pero no cubra terreno, funcionalmente no nos sirve, y el dogo fue creado por y para  su función.

 

La espalda es alta, con la columna bajando en suave pendiente hacia el anca. Esto es fundamental, el dogo cumple las dos funciones: alcanzar a la presa y combatir con ella, para ello debe poseer el equilibrio entre un perro de buena velocidad, sin ser velocista, y un perro de lucha, sin ser pesado por supuesto, porque de lo contrario no podría llegar nunca.

 

Para diferenciar mejor el tema: en los perros velocistas la línea superior sería suave y armoniosamente encorvada con ancas  a la misma altura o ligeramente más altas que la cruz como en el  Sloughi; mostrando un gracioso arco sobre el lomo pero sin que el perro sea con joroba (Whippet) o  recta casi  horizontal elevándose ligeramente desde la cruza los extremos de las caderas (azawakh).

 

Y en perros simplemente de agarre o molosoides tendríamos diferentes tipos de línea superior, diferentes a nuestro dogo, por citar algunos ejemplos: en el mastín español por ejemplo la alzada de la grupa es igual a la de la cruz, en el fila brasilero la altura a la cruz es ligeramente más baja que la grupa y en el dogo mallorquin la grupa es uno o dos cm. más alta que la cruz.

 

Por eso no es malo insistir a veces en un mismo punto, para machacar una idea y que esta quede grabada.

 

Hay algo que es claro, el Dr. Antonio Nores Martínez  nos hablaba de un “perro ágil, más de lucha que de velocidad”, de un dogo  “que ventee arriba como el Pointer” y “que bata el monte en silencio”, nos explicaba el por qué de un perro de talla media  y ponía la valentía del dogo como valor supremo.

 

Aquí también como punto actual y positivo para los cultores de los perros de exposición, para que puedan aunque sea tener el carácter aprobado, el Club volvió a implementar la prueba de carácter para definir los mejores del ranking del club, o sea hoy por hoy, los mejores del ranking del club están mucho más cerca también del ideal del dogo argentino creado por Nores Martínez.

 

Punto 4. Conclusiones

 

Es evidente, para mí al menos, que un dogo argentino para dignarse de ser tal, debe reunir las dos cualidades ser funcional y poseer una estructura correcta.

 

Sé que hoy día hay mucha gente que se acerca a la raza, no para tener dogos cazadores, sino simplemente porque les gusta estructuralmente o porque es el único perro nacional o les gusto el del vecino por su prestancia  y que jamás llevarían a su perro a cazar, ni siquiera una vez para probarlo en su función.

 

Sé que muchos lo querrán como simple perro de compañía y mascota del hogar, o alguno hasta como perro guardián. O incluso para mostrar en pista si es que le gusta el show de las expos.

 

Y a algunas de estas personas algún día les picará el bichito de criar. Según todo lo expuesto aquí, entonces ¿los estaría excluyendo? No, seguro que no, ellos también podrían criar dogos argentinos respetando los principios para los que fue creado y su estándar, si es que les interesara, con sólo usar de vez en cuando perros funcionales, al menos no estarían tan distantes seguramente de criar dogos argentinos con temperamento apto para la función y los perros salidos con su afijo no perderían la esencia.

 

Y para los que crían sólo por la función es más fácil aún, el ambiente tiene hoy más perros con estructura a disposición de un servicio, que de perros con temperamento y función en sus venas, así que de la misma forma que dije en el párrafo anterior pero de manera inversa, podrán mejorar sus líneas y seleccionar mejor estructura aparte del temperamento, pero en caso de errar y usar perros estructuralmente preciosos pero que quiten el temperamento buscado, no dudar en corregir el error, el temperamento no es tan fácil de conseguir y se está perdiendo, mal que nos pese.

Repito, para mi seleccionar estructura, sanidad y temperamento son temas que están al mismo nivel, no podemos descuidar ninguno de esos puntos cuando criamos.

Por eso no debemos dejar nunca que la estructura se aleje de la función ni viceversa.

 

Sr. Fernando Miguel Centurión

Abogado- Presidente del Club del Dogo Argentino

“Dr. Antonio Nores Martínez”